El rey del ‘hype’ lleva con nosotros algo más de una semana, hablamos de la niña bonita de Molineux: “Fable III”. Afortunadamente esta entrega no ha sido tan ‘hype’ a como nos tiene acostumbrado el señor Peter, y es algo que agradecemos en gran medida.

Pero independientemente de los bulos, fanfarronadas, y manías que existen hacia esta franquicia de Microsoft desde Xbox666 os proponemos un análisis de las impresiones que nos ha dejado esta tercera entrega de ”Fable”, no sin antes comentar que le hemos echado unas cuantas y considerables horas. Tras el salto el análisis.

Antes de entrar en materia cabe señalar que este es un título que siempre ha venido a crear polémica, sea por sus defensores o por sus detractores. Siempre existe una rivalidad por alzarlo a los cielos o arrojarlo al barro, por eso hay que considerar que los desarrolladores se esfuerzan al máximo para crear un título decente, que supere las expectativas de la anterior entrega para los fans y que contente a alguno de los inconformistas.

Pero como siempre acostumbramos a decir, no solo basta con esforzarse hay que pensar y estudiar los fallos y los aciertos que se cometen y de ahí sacar ideas. Y dicho esto pasamos a anotarlos, porque como todo juego, tiene su parte buena, y su parte mala.

¿Alcanzará el cielo "Fable III"?

Fable” siempre se caracterizará por la historia de su trama y de cómo nuestro personaje influye en el devenir de esta. Es decir, nuestras acciones durante el juego harán que la historia tome uno u otro camino: el bien o el mal. En esta ocasión no es diferente y es esto mismo lo que engrandece la saga y la hace tan atractiva.

No obstante en “Fable III”, pese a encontrarnos en las mismas tierras de Albion, el contexto histórico en el que nos desenvolveremos cambia notoriamente de las otras 2 entregas. Y es que en esta la revolución industrial ha llegado a  Albion, si a esto le sumamos que nuestro personaje pertenece a la realeza y que todo el mundo nos respeta desde el inicio hace que se torne un “Fable” más atractivo de lo habitual.

Pero no acaba aquí, por que si todo esto nos hace mirarlo con ojos diferentes sobre los títulos anteriores, la meta que nuestro personaje buscara es (aparte de loable) lo que dota de una increíble vida al juego. Nuestro personaje deberá salvar al Reino de Albion de la tiranía y la pobreza que en él habita. Esto, diréis, es lo clásico en este juego, si, pero ¿que mejor manera que conseguirlo que subiendo a la categoría de Rey mediante una revolución popular?.

Hay que reconocer que la trama y el hilo argumental en el que gira “Fable III” es bastante adictiva y tiene un toque especial que merece ser alabado, pues pocas veces encarnamos papeles de lideres revolucionarios y reyes a la vez.

Ser Rey mola, puedes decir cosas como... "¿por que no te callas?".

Si hablamos del apartado gráfico si encontramos una gran diferencia entre el “Fable III” y “Fable II. Aunque no es un juego de los más pioneros gráficamente hablando, si se ha notado un gran avance en lo que respecta al pulido visual de texturas, iluminación, sombras, y sobretodo entornos.

Es específicamente en los diseños de paisajes, y entornos donde encontramos el gran salto gráfico entre esta entrega y la anterior. También se aprecia (lo cual agradecemos muchísimo) un gran cambio en el definido de los personajes y sus rasgos fáciles que los hacen parecer más vivos.

Como hemos dicho, no es un juego que llame demasiado la atención por su apartado visual, pero si que hay que decir que no lo necesita. Tiene la suficiente fuerza visual para aguantar el ritmo del juego y por supuesto mantener al jugador enganchado durante horas. E incluso en más de una ocasión nos detenemos a observar algún bucólico paisaje a jugar a la pelota con nuestro perro y alejarnos de tanta revolución.

La revolución industrial y la contaminación han llegado a Albion (con rima queda más chulo).

Otro gran cambio que hemos vivido en esta entrega tiene que ver con el manejo del personaje. No en lo que respecta al combate o el uso de habilidades de nuestro héroe y futuro rey (pues eso sigue igual), si no de cómo se relaciona con el resto de personajes del mundo de Albion.

Aquí, en nuestro juicio, se ha cometido uno de los grandes errores del juego, pues se ha recortado mucho la interactividad entre nuestro personaje y el resto de NPC’s (personajes no controlables).

En anteriores entregas nuestro protagonista tenia un abanico más grande de posibilidades y opciones de relacionarse, a su vez lo podía hacer con más de una persona a la vez, ahora en cambio solo podemos de uno en uno. De igual modo ahora cuando usamos una de las escasas expresiones no hay margen de error, nunca fallamos a la hora de mostrar una emoción, tan solo no nos sale tan bien. Y lo peor de todo, no podemos escoger más que tres acciones por turno (si ahora es algo parecido a turnos para expresarnos).

Uno de los puntos fuertes de “Fable”, a parte de elegir el buen o el mal camino, ha sido la interactividad y las expresiones que mostramos a los residentes del mundo de Albion. En esta entrega esto se ve mermado ligeramente y sin duda es algo que lamentamos desde el inicio del juego.

Nuestro héroe se lo pasa pipa ocn su hijo.

Concluyendo este análisis, “Fable III” lo ha logrado de nuevo, ha mantenido la línea general en la que siempre se ha movido este título. Si bien ha cometido el fallo de recortar la rueda de expresiones y la interactividad con el mundo, ha acertado con el hilo argumental y la trama.

Os mantendrá enganchados a la consola hasta que seáis un gran Rey o Reina, buenos o malos es vuestra elección. Pues lo grande de este juego es la capacidad de decisión que se te ofrece [8].